| La Ruta Modernista permite
descubrir la huella que el Modernismo dejó en
Sitges, gracias a las iniciativas de Santiago Rusiñol
i Prats (Barcelona 1861- Aranjuez 1931)-uno de los máximos
representantes de este movimiento en Cataluña-
y a las fortunas de los conocidos “americanos”
(sitgetanos que volvieron enriquecidos de las colonias
españolas y embellecieron las calles del pueblo
con sus casas de estética modernista).
La ruta se inicia en la estación del tren, símbolo
de la nueva era y de la modernidad del país.
Continúa por las calles del centro de la villa
–C/Isla de Cuba y C/Francesc Gumà-, donde
podemos descubrir la arquitectura modernista de algunos
de los más destacados arquitectos de la época,
como Gaietà Buïgas, y en donde podemos disfrutar
del decorativismo de algunas de las fachadas (trabajos
en hierro forjado, cerámica, esgrafiados, vidrieras…).
Algunos ejemplos son la Casa Bonaventura Blay (1901),
Casa Manuel Planas (1908) o Casa Pere Carreras (1906).
Siempre que sea posible, se puede admirar el interior
del Teatro Prado, edificio modernista en donde se celebraron
dos de las Fiestas Modernistas que organizó Rusiñol
en Sitges, y que fue punto de encuentro de muchos de
los intelectuales de este movimiento.
La ruta continúa con la visita
a un patio azul, único vestigio que se conserva
de los típicos patios sitgetanos, que sirvió
de fuente de inspiración para Rusiñol,
el cual no sólo le dedicó algunos cuadros,
sino también una obra de teatro titulada “El
Pati blau” (El Patio azul).
Continuamos por el Cap de la Vila para admirar otra
de las casas modernistas, propiedad del “americano”
Bartomeu Carbonell i Mussons, y llegamos a la Plaza
del Ayuntamiento, donde destaca el propio edificio de
la Casa de la Villa, de estética neogótica
–muy utilizada por los modernistas- y el mercado,
primer edifico modernista de la villa.
La visita finaliza en el Museo Cau Ferrat, que fue la
casa-estudio del artista y coleccionista Santiago Rusiñol.
En el interior encontramos una gran obra pictórica:
obras del Greco, Ramon Casas, Ignacio Zuloaga, Picasso,
y del propio Rusiñol, entre muchos otros, así
como una importante colección de hierro forjado,
cerámica y vidrio.
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